Entidades de formación: Camino hacia la capacitación inclusiva

Diseño sin título

La formación es el punto de partida para que las personas con discapacidad accedan a oportunidades laborales reales. Este camino guía a instituciones educativas en el diseño de programas accesibles, la formación de docentes inclusivos y la creación de prácticas profesionales que respeten la diversidad. Aquí encontrarás recursos para construir trayectorias formativas para estudiantes y aprendices con discapacidad con enfoque de derechos, pertinencia y equidad. Tu rol es preparar a los viajeros para que lleguen con fuerza a su destino laboral, asegurando que el trayecto educativo sea realmente inclusivo. 

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0. Conforma un comité de inclusión:

Todo viaje exitoso comienza con un equipo preparado. El objetivo es formar y sensibilizar a tu equipo sobre la discapacidad y la inclusión laboral mediante talleres, charlas y campañas de comunicación interna.

  • Te sugerimos conformar un comité o equipo que acompañe el diseño, evaluación y seguimiento de todo el viaje en tu institución; quienes lo integren deberían ser de varias áreas de la organización (directiva, administrativa, académica, de comunicaciones, de infraestructura). También puedes invitar a estudiantes o egresados con discapacidad. Su experiencia enriquecerá el diseño, seguimiento y evaluación de las acciones inclusivas. Este comité será tu guía para avanzar en cada paso del camino, aplicando las recomendaciones que encontrarás en esta ruta.

1. Diagnóstico y plan de acción: revisa el mapa

Tu institución debe estar preparada para recibir a personas con diferentes tipos de discapacidad. Para lograrlo, es clave realizar un diagnóstico interno en el cual identificar barreras y facilitadores en el entorno físico, digital y organizacional.

  • Identifica barreras y facilitadores: 
    • Evalúa accesibilidad en todas las sedes físicas y plataformas digitales. 

    • Considera todos los tipos de discapacidad: física, visual, auditiva, intelectual, psicosocial o múltiple. 

    • Revisa cómo se accede a la información antes, durante y después del proceso formativo. 

  • Usa una herramienta adecuada: 
    • Diseña o adapta un formato para hacer el diagnóstico. 

    • Observa desde la perspectiva de personas con discapacidad. 

    • Consulta a personas clave mediante entrevistas o grupos focales. 

    • Revisa cada etapa del proceso, desde el primer contacto. 

  • Traza el plan de acción: 
    • Define qué ajustes puedes hacer a corto, mediano y largo plazo. 

    • Asigna responsables para cada acción. 

    • Identifica qué requiere apoyo externo. 

    • Proyecta un presupuesto realista. 

    • Evalúa avances y valida con los beneficiarios. 

2. Prepara e implementa los ajustes razonables: Ajusta la cabina

Para que la inclusión sea real, es necesario garantizar los ajustes razonables que permitan el acceso, la participación y la permanencia de estudiantes con discapacidad. Estos ajustes eliminan barreras del entorno, no de las personas.
¿Qué son los ajustes razonables? Son adaptaciones necesarias que no implican una carga excesiva para la institución. Incluyen cambios en espacios físicos, materiales educativos, comunicación, tecnología y metodologías de enseñanza.

  • Define lo que necesitas ajustar: 
    • Revisa el diagnóstico previo para identificar qué ajustes ya existen y cuáles debes implementar. 

    • Considera aspectos administrativos, metodológicos y tecnológicos. 

    • Asegura accesibilidad en espacios clave: inscripción, aulas, bienestar. 

    • Usa señalización clara y accesible en los espacios físicos. 

    • Adapta materiales y metodologías para personas con discapacidad intelectual o dificultades de lectura. 

    • Ofrece intérpretes de lengua de señas, guías intérpretes y materiales adaptados. 

  • Incluye tecnología accesible:
    • Software lector de pantalla. 

    • Amplificadores de texto. 

    • Servicios gratuitos de interpretación en línea. 

    • Sistemas de reconocimiento de voz. 

  • Apóyate en aliados:
    • Identifica actores sociales que puedan ayudarte: instituciones de rehabilitación, secretarías de educación, organizaciones de personas con discapacidad. 

    • Articula con estas organizaciones para resolver dudas y acercarte a la población. 

  • Monitorea y mejora:
    • Diseña un formato para hacer seguimiento a la implementación de ajustes. 

    • Realiza reuniones periódicas con docentes y otros actores. 

    • Escucha a los estudiantes con discapacidad y ajusta lo necesario. 

    • Si lo necesitas, busca apoyo técnico de otras entidades especializadas en inclusión educativa y laboral. 

3. Capacitación al equipo humano: prepara y acompaña a la tripulación

Toda la comunidad académica debe estar lista para recibir y acompañar a estudiantes con discapacidad. Esto incluye docentes, coordinadores, asesores y personal administrativo. Todos son parte fundamental del proceso de inclusión. Por esto ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Capacita para incluir:
    • Ofrece información básica sobre discapacidad e inclusión a todo el equipo. 

    • Explica que ser una entidad inclusiva implica eliminar barreras en todos los momentos del proceso, no solo en el aula. 

    • Capacita a los docentes en Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y en cómo adaptar programas ya existentes. 

  • Acompaña de forma continua: 
    • No dejes solos a los docentes. Escucha sus inquietudes y acompáñalos en el proceso. 

    • Crea espacios para compartir experiencias, resolver dudas y fortalecer buenas prácticas. 

    • El acompañamiento constante ayuda a prevenir frustraciones y deserciones 

4. Convocatoria a usuarios: Abrir la puerta de embarque

Ofrecer un servicio realmente inclusivo debe considerar aspectos que faciliten invitar a los usuarios con discapacidad a ser parte de la institución. Esto implica generar estrategias para que este grupo de la población entienda que quieres abrir tus puertas a la inclusión; por ello ten en cuenta que es necesario usar los canales adecuados y preparar la información que se debe brindar a las personas interesadas, evitando generar barreras en la comunicación. También se requiere que, desde el primer contacto, tu institución pueda conocer a los potenciales estudiantes o aprendices para identificar sus necesidades particulares. Para lo anterior ten en cuenta:

  • Revisa que la información llegue a todos y a tiempo:
    • Usa varios canales para difundir tus mensajes: correo electrónico, web, llamadas, mensajes de texto o mensajería instantánea.  

    • Asegúrate de que la información sea comprensible para personas con diferentes tipos de discapacidad, de lo contrario adapta el lenguaje. 

    • Explica claramente el perfil requerido, los requisitos de inscripción y el proceso de matrícula. Si es necesario, crea tutoriales accesibles para facilitar el proceso.

  • Valida que todo esté listo para el encuentro:
    • Si usas plataformas digitales, asegúrate de que sean accesibles: compatibles con lectores de pantalla, con intérpretes de lengua de señas o lectura fácil.  

    • Si el proceso es presencial, garantiza accesibilidad física y comunicativa. 

    • Confirma que la información entregada se entiende. Si hay dudas, explica de forma sencilla y clara hasta que el mensaje sea comprendido. 

  • Conoce mejor a los viajeros:
    • Incluye una etapa de perfilamiento para conocer las competencias, experiencias y expectativas de cada estudiante. Si se trata de personas con discapacidad, realiza esta actividad con profesionales en inclusión para evitar sesgos. 

    • Recoge información útil para adaptar el proceso formativo. Los ajustes que hagas en esta etapa pueden ser clave para el éxito del aprendizaje. 

    • Finaliza con una retroalimentación personalizada, que ayude a cada aprendiz a iniciar su viaje con claridad y confianza. 

5. Acompañamiento y evaluación del proceso: revisa como avanzas en el camino.

El acompañamiento y seguimiento constante permite mejorar los procesos de ingreso, formación y egreso de estudiantes con discapacidad. Evaluar cada etapa ayuda a implementar acciones de mejora continua.

  • Durante el ingreso:
    • Asegúrate de que la información sobre servicios y procesos llegue clara y sin barreras. 

    • Verifica que los entornos físicos y digitales sean accesibles para realizar trámites. 

    • Garantiza que los estudiantes con discapacidad participen en las mismas actividades de bienvenida que el resto. 

    • Explica de forma clara los reglamentos, criterios de evaluación y condiciones de formación. 

  • Durante la formación:
    • Asegura que los ajustes razonables estén disponibles desde el primer día. 

    • Define herramientas para hacer seguimiento al proceso formativo. 

    • Permite que los estudiantes con discapacidad evalúen a docentes y funcionarios. 

    • Retroalimenta y mejora con base en los resultados. 

    • Establece estrategias para conocer el avance de la formación (reuniones, buzón de correo, líder del grupo de docentes,etc). 

    • Realiza seguimiento con docentes, coordinadores y estudiantes con discapacidad. 

  • Durante la fase práctica y el egreso:
    • Acompaña a los estudiantes en la búsqueda y gestión de prácticas laborales. 

    • Contacta empresas con experiencia o interés en vincular estudiantes o aprendices con discapacidad. 

    • Asegura que la práctica esté alineada con la formación recibida. 

    • Ayuda a la empresa a identificar barreras y facilitar ajustes razonables. 

    • Ofrece talleres de sensibilización para jefes y compañeros. 

    • Involucra a la empresa en la selección de aprendices y documenta los ajustes realizados. 

    • Implementa herramientas de seguimiento para evaluar la práctica. 

    • Monitorea logros, dificultades y oportunidades de mejora. 

    • Si tu institución tiene bolsa de empleo, incorpora acciones de inclusión laboral. 

6. Sistematización de la experiencia: Tu bitácora de viaje.

La formación para el trabajo es clave en el camino hacia la inclusión laboral. Documentar cómo se enfrentan las barreras y qué estrategias funcionan permite mejorar los procesos y preparar mejor a las personas con discapacidad para el empleo.

  • ¿Por qué sistematizar?

    Sistematizar ayuda a: 

    • Identificar acciones de mejora. 

    • Evitar reprocesos. 

    • Optimizar recursos. 

    • Compartir aprendizajes con otras instituciones. 

    • Fortalecer la inclusión en el territorio. 

  • ¿Por dónde empezar?
    • Define una línea de base: Incluye variables como tipo de discapacidad, recursos disponibles, ajustes realizados, etc. 

    • Organiza la recolección de datos: Asegúrate de contar con los recursos técnicos y económicos necesarios. 

    • Diseña herramientas útiles: Bases de datos, encuestas, registros fotográficos o videos, informes de seguimiento. 

  • Comparte lo aprendido:
    • Usa los informes periódicos para crear nuevas estrategias y mejorar las rutas de atención. 

    • Publica un documento anual con los resultados. Esto puede servir de guía para otras entidades y fortalecer el trabajo colaborativo por la inclusión.